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De todas las preguntas que surgen al estudiar el fin de los tiempos en este 2026, ninguna toca las fibras del corazón tan profundamente como el destino de los niños. Si el Arrebatamiento ocurriera hoy, ¿qué pasaría con los bebés, los niños pequeños y aquellos que aún no tienen capacidad de decidir por Cristo? ¿Se quedarían atrás en un mundo sumido en el caos de la Gran Tribulación, o serían protegidos por la Gracia divina?
Este es un tema donde la Biblia no ofrece un versículo «explícito» que diga: «Todos los niños se van», pero sí nos revela el carácter de Dios y Su justicia perfecta. A través de la exégesis de maestros como Charles Ryrie, J. Dwight Pentecost, Samuel Pérez Millos y Evis Carballosa, buscaremos una respuesta sólida que brinde paz a los padres y claridad a la Iglesia.
La respuesta rápida: ¿Se van los niños en el Rapto?
Bajo una perspectiva dispensacional y de gracia, la mayoría de los teólogos sostienen que todos los niños que no han alcanzado la «edad de responsabilidad» serán arrebatados junto con la Iglesia. Dios, en Su soberanía y misericordia, no cuenta el pecado como imputado a aquellos que no tienen capacidad moral para rechazar el Evangelio. Al igual que David tuvo la certeza de que vería a su hijo fallecido en la presencia de Dios (2 Samuel 12:23), nosotros podemos confiar en que los pequeños están bajo la cobertura especial del Salvador.
1. El concepto de la «Edad de Responsabilidad»
Charles Ryrie explicaba que, aunque todos nacemos con una naturaleza caída, Dios no juzga al ser humano por su naturaleza, sino por su rechazo consciente a la luz recibida.
¿Cuál es esa edad?
No es un número fijo (como los 12 o 13 años). Samuel Pérez Millos destaca que la «edad de responsabilidad» varía según la madurez de cada niño y su capacidad para entender el concepto de pecado y la necesidad de un Salvador. Es el momento en que el niño deja de actuar por instinto o guía de sus padres y comienza a tomar decisiones morales propias. Dios, que conoce los corazones, sabe exactamente cuándo cada pequeño cruza esa línea.
2. Jesús y Su actitud hacia los niños
Para entender qué hará Jesús en el Rapto, debemos mirar qué hizo Jesús en la tierra. Evis Carballosa señalaba el pasaje de Mateo 19:14:
«Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.»
Jesús no dijo que el reino era de quienes «actúan como niños», sino que el reino les pertenece a ellos. Carballosa argumentaba que si el Reino de los Cielos les pertenece, es imposible pensar que Jesús los abandonaría en la tierra para enfrentar la ira del Anticristo. El Señor es el «Buen Pastor», y un pastor nunca deja a los corderos más vulnerables atrás cuando el peligro acecha.
3. El debate: ¿Solo los niños de creyentes o todos?
Aquí es donde J. Dwight Pentecost y otros autores analizan dos posturas dentro del dispensacionalismo:
- La Cobertura Federal (1 Corintios 7:14): Algunos sugieren que solo los hijos de padres creyentes son «santificados» y por tanto arrebatados.
- La Gracia Universal para los Incapaces: La postura mayoritaria (y la que sostenemos en
imarkine.com) es que la muerte de Cristo pagó por el pecado original de toda la humanidad. Puesto que los niños no han cometido el pecado de «rechazar a Cristo» (el único pecado que condena hoy, según Juan 16:9), la gracia de Dios los cubre a todos, sin importar si sus padres son creyentes o no.
Francisco Lacueva enfatizaba que Dios es «Justo Juez». No sería consistente con Su santidad castigar con la Tribulación a quienes no tienen conciencia de la Ley ni del Evangelio.
4. La certeza de David: Un precedente bíblico
Cuando el hijo de David y Betsabé murió, David dejó de ayunar y dijo: «Yo voy a él, mas él no volverá a mí» (2 Samuel 12:23).
Samuel Pérez Millos recalca que David no hablaba solo de la tumba, sino de la reunión en la presencia de Dios. Si bajo la Ley existía esa seguridad de salvación para los infantes, ¡cuánto más bajo la Dispensación de la Gracia! El Arrebatamiento es el cumplimiento final de la reunión de la familia de Dios, y los niños son parte esencial de esa familia.
5. ¿Qué pasa con los niños que se quedan con padres no creyentes?
Si todos los niños son arrebatados, el mundo tras el Rapto será un lugar sin infantes por un breve periodo. Este evento será una de las señales más aterradoras para los que se queden. Charles Ryrie mencionaba que la desaparición masiva de niños será el mayor «grito de advertencia» de Dios para que los adultos que se quedaron se arrepientan durante la Tribulación.
6. Un mensaje de paz para los padres en 2026
En este año de incertidumbre, es vital que tu fe no se base en el miedo.
- Si eres padre creyente: Tus hijos están doblemente seguros, por tu fe y por la gracia de Dios.
- Si te preocupa el futuro: Recuerda que Dios ama a tus hijos incluso más que tú. Él los creó y Él pagó por ellos en la Cruz.
Como enseñaba Lewis Sperry Chafer, Dios no hace nada a medias. Si Él prometió librarnos de la ira venidera, esa promesa incluye a los seres más puros y dependientes de la creación.
Conclusión: En los brazos del Salvador
El misterio de lo que pasa con los niños en el Arrebatamiento se resuelve al mirar el rostro de Jesucristo. Él es el mismo ayer, hoy (2026) y por los siglos. Aquel que tomó a los niños en Sus brazos y los bendijo, es el mismo que vendrá en las nubes.
No habrá «niños olvidados» en el Rapto. La Gracia es lo suficientemente ancha para cubrir a cada pequeño. Como bien concluían Ryrie y Pentecost: podemos confiar nuestros hijos a Dios, sabiendo que Su amor por ellos es infinito y Su justicia, perfecta.
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